EFE
Tras cumplir su misión primaria, el módulo Philae, primer
aparato enviado por el ser humano que aterriza sobre un cometa, entró hoy en
estado de reposo por falta de batería, un letargo del que solo podrá despertar
si sus placas vuelven a recibir los rayos solares.
Han sido 57 horas históricas, que han servido para
transmitir valiosa información científica sobre las condiciones en el cometa
67P/Churyumov-Gerasimenko y que deberán contribuir a la indagación sobre los
orígenes del Sistema Solar.
Sin embargo, Philae se posó en un lugar oscuro y rocoso, por
lo que no pudo sobreponerse a la ausencia de sol, lo que hizo que sus baterías,
recargables con energía solar, hayan entrado en hibernación.
Según explicó la Agencia Espacial Europea (ESA) en el blog
que informa sobre la misión, eso implica que todos sus instrumentos y la
mayoría de sus sistemas están apagados, aunque si en algún momento la pila del
módulo vuelve a recargarse podría continuar con el envío de datos.
Con esa esperanza, antes de que Philae cayese exhausto, el
cuerpo del robot -del tamaño de una lavadora- se elevó unos cuatro centímetros
y se rotó unos 35 grados, para conseguir atrapar más irradiación solar.
Ahora, será tarea de los científicos a 511 millones de
kilómetros, en el planeta Tierra, analizar y evaluar los datos que Philae ha
aportado.
“Ha sido un gran éxito, el equipo entero está encantado”,
señaló Stephan Ulamec, responsable de la misión del módulo Philae -que debe su
nombre a un templo egipcio-, que partió desde la sonda Rosetta.
Y ello pese a que, como recordó Ulamec, el artefacto rebotó
dos veces sobre la superficie del cometa antes de finalmente posarse en tierra
firme.
El último contacto de buena calidad entre Philae y Rosetta
se produjo desde las 22.19 GMT del viernes hasta las 00.36 GMT del sábado, tras
lo cual poco a poco el robot se fue quedando sin energía.
En la tarde del miércoles, Philae había conseguido aterrizar
sobre el cometa, aunque su sistema de arpones para anclarse en la superficie no
funcionó.
Pese a todo, comenzó a enviar imágenes en alta resolución a
la Rosetta de los alrededores del lugar donde se había posado.
Según la ESA, las imágenes del descenso de Philae hacia el
asteroide mostraron que la superficie estaba cubierta de polvo y escombros,
pero las panorámicas ya enseñaron paredes de materiales aparentemente más
duros, de los que ahoramismo se está investigando si el robot pudo tomar
muestras.
“Todavía esperamos que en una etapa posterior de la misión,
tal vez cuando estemos más cerca del sol, podamos tener suficiente luz solar
para despertar a la sonda y restablecer la comunicación”, consideró Ulamec.
El trabajo para la sonda Rosetta, sin embargo, está lejos de
terminar, pese a que Philae por ahora no vuelva a enviarle datos. Continuará
girando en torno al cometa con una órbita de 30 kilómetros hasta el próximo 6
de diciembre, cuando la órbita será de nuevo de 20 kilómetros.
En ese tiempo, y hasta que se produzca el momento de mayor
cercanía con el Sol, el próximo 13 de agosto, seguirá estudiando el
67P/Churyumov-Gerasimenko para proveer más información sobre estos cuerpos
volátiles y hasta ahora bastante desconocidos.

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