BOGOTÁ/AP
El presidente Juan Manuel Santos suspendió las
conversaciones de paz con las FARC, después de que un general del ejército
fuera capturado presuntamente por los rebeldes.
En La Habana, un vocero de la guerrilla que participa en la
mesa de conversaciones dijo a la AP que investigan la situación, pero
rechazaron ofrecer un comentario al respecto. La delegación de las FARC convocó
a una rueda de prensa el martes 18 de noviembre por la mañana.
El general Rubén Darío Alzate, un soldado profesional y una
abogada fueron interceptados el domingo 16 de noviembre por hombres armados
cuando viajaban en una embarcación de alta velocidad por un río de Quibdó, en
el departamento de Chocó y a unos 310 kilómetros al oeste de Bogotá.
Un cuarto soldado logró escapar e informó que los
responsables son integrantes del frente 34 de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC).
Se trata de la primera ocasión durante el conflicto armado
que tiene medio siglo de duración que los rebeldes capturan a un general, dijo
a The Associated Press el analista León Valencia, quien tiene un centro de
estudios sobre la guerra nacional.
Santos dijo que la captura es “totalmente inaceptable” y
ordenó a los delegados de paz del gobierno que no viajaran el lunes a Cuba para
una nueva ronda de conversaciones y esperar a que Alzate, de 55 años, y las
otras personas fueran liberados.
“Responsabilizamos a las FARC de la vida y la seguridad de
estas tres personas” dijo el mandatario y pidió que sean liberadas “cuanto
antes”.
Aunque Santos culpó a las FARC de la desaparición del
general, también pidió que se informe por qué Alzate, con 31 años de servicio
militar supuestamente infringió las normas castrenses y viajó a la peligrosa
zona vestido de civil sin guardaespaldas.
El frente 34 de las FARC, al que se le responsabiliza de la
retención de Alzate, es señalado de incumplir los ceses de fuego ordenados por
la comandancia de la guerrilla, conocida como Secretariado, durante los últimos
dos años en épocas de elecciones y festividades de fin de año, afirmó Valencia.
Ese frente hace parte del Bloque Occidental, cuyo comandante
es alias Pablo Catatumbo, miembro de la delegación rebelde que negocia en La
Habana con el gobierno desde noviembre de 2012.
Las FARC capturaron recientemente a dos soldados tras
combates en el noreste del país y se les acusa de matar a dos miembros de una
tribu indígena que se enfrentaron a rebeldes que colgaban carteles a favor de
las FARC.Líderes políticos consultados por AP coincidieron en que de retomarse
las negociaciones con las FARC las condiciones para el diálogo deben replantearse.
El presidente Santos “se ha tardado en anunciar la
reingeniería del proceso de paz. Urge un cambio de rumbo. Las FARC deben frenar
los ataques contra la población, el reclutamiento de menores y la siembra de
minas antipersona”, consideró Camilo Gómez, comisionado de paz durante el
gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002).
Para el senador opositor José Obdulio Gaviria, si se libera
a Alzate “el proceso debe retomarse pero se le debe exigir a las FARC cesar
actividades criminales, que se concentren en sitios geográficamente definibles
y se pacte agenda no política, sino que pase por la desmovilización y
reinserción inmediata”, sostuvo.
Roy Barreras, de la Comisión de Paz del Congreso, dijo que
la paz atraviesa por “la hora más difícil”, pero se mostró confiado en que “las
FARC liberarán en las próximas horas al general y a sus acompañantes, porque
ellos (los rebeldes) no van a echar a perder esta oportunidad histórica de
alcanzar la paz”.
El caso de Alzate hace recordar que la entonces candidata a
la presidencia Íngrid Betancourt fue secuestrada en febrero de 2002 por las
FARC cuando se dirigía, sin atender las recomendaciones de las autoridades, a
la zona de distinción establecida por Pastrana para los diálogos.
Cuando los rebeldes detuvieron a Betancourt y a su asesora
Clara Rojas desconocían quiénes eran y el valor político de ambas. Betancourt
fue rescatada por el ejército en una operación en julio de 2008. Al principio
de ese mismo año, Rojas había sido liberada por las FARC, tras la
intermediación del fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo el domingo
que entró en contacto con la Cruz Roja Internacional para que participara en la
eventual liberación de los rehenes.
Alzate es comandante de Fuerza de Tarea Titán, un grupo
formado por 2.500 elementos del ejército y la marina cuya misión es combatir a
los rebeldes y narcotraficantes en las zonas selváticas y remotas que rodean a
Quibdó.

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